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El Renacimiento de la Magia Astrológica

Por Michael Ofek
Michael Ofek – Publicado por The Career Astrologer,
2021/ 06.07.2021

Translated by Marcela Ramirez

“Hemos perdido el cosmos. El Sol ya no nos fortalece, ni la Luna (…). Ahora tenemos que volver al cosmos, y esto no se puede hacer mediante un truco. La gran variedad de respuestas que han caído muertas en nosotros tienen que volver a cobrar vida. Llevó dos mil años matarlas. Quien sabe cuánto llevara volverlas a la vida?
-DH. Lawrence, Apocalipsis

En los últimos años ha habido un gran resurgimiento del interés en la magia astrológica. Practicantes de magia, astrólogos y eruditos académicos han estado reavivando gradualmente el antiguo arte y están empezando a comprender su importancia en la historia y desarrollo de la filosofía, la religión y la ciencia.

En la comunidad astrológica, esto fue una continuación directa del bastante reciente y aun en curso, renacimiento de la astrología tradicional antigua. Desde finales del siglo XX hemos sido testigos de su resurgimiento a través de las grietas del tiempo, a través de traducciones de textos que sobrevivieron, descubriendo teorías y practicas antiguas y las diversas fases de desarrollo de la astrología que se extienden a lo largo de dos milenios. Hemos aprendido a apreciar no solo la profundidad y riqueza del sistema original, sino también los fundamentos cosmológicos y filosóficos subyacentes que la conectan a las escuelas predominantes de su tiempo, así como la herencia de esta arcaica sabiduría

El Renacimiento de la Sabiduría Antigua

Para comprender el significado de este renacimiento, y contestar las preguntas formuladas en este artículo, es importante ver este resurgimiento como parte de un largo ciclo. Este ciclo parece repetirse a través de la historia cada vez que el hombre es confrontado por una crisis existencial anticipada, siempre que sus acciones parecen llevarlo a un callejón sin salida.

En las últimas décadas, muchas formas de conocimientos y prácticas antiguas han sido lentamente revividas y reintegradas. Estas, junto con nuevas formas de ver y entender, como la de a través de las modernas lentes de la investigación psicológica y científica, han introducido nuevas percepciones y hallazgos de verdades ancestrales. Es esta polinización a partir de la sabiduría del pasado dentro del presente, la que nos da una perspectiva renovada acerca de nuestra naturaleza inherente, el potencial de nuestro crecimiento y un profundo entendimiento de la realidad.

Estamos ahora en una fase muy acelerada de esta ola cíclica, que aplasta las orillas de nuestras insatisfactorias estructuras culturales. El contraste de la naturaleza patológica de nuestro clima mundial actual, ya sea social, político, económico o ambiental, y la necesidad intensamente creciente de conectar con nuestros orígenes jamás ha sido tan grande.

Es la nostalgia del alma por la experiencia primitiva, por la vitalidad y por el significado ganado a partir de nuestra profundamente enraizada conexión con el espíritu, la naturaleza y los poderes naturales. Este es el inevitable “renacimiento arcaico”(1) que busca reunirnos con nuestros potenciales innatos y la sabiduría de nuestros antiguos ancestros.

Esta tendencia recurrente es reflejo de un profundo anhelo de algo que una vez supimos pero que ahora se perdió, es la amnesia colectiva y la lucha por la anamnesis o “remembranza”. Esta recolección de lo perdido es nuestra recuperación del alma colectiva, es la forma en que sanamos el largo y arduo morar fuera de nuestro verdadero hogar, y nuestra profundamente cercenada conexión con el cosmos.

Es buscar sabiduría y respuestas en nuestro pasado, no solo yendo hacia atrás en el tiempo, sino en un movimiento analógico hacia adentro, o hacia arriba, hacia nuestra fuente ontológica. Es la búsqueda de nuestra verdadera identidad, nuestros orígenes espirituales, así como de nuestro estado primordial encarnado ideal y la conexión con el reino natural.

Creo que el renacimiento de la astrología y la magia astrológica juegan un gran rol en esta ola actual de remembranza. A medida que el hombre reclama su conexión con la tierra, imperativa para su supervivencia, también tendrá que recuperar el reconocimiento de su conexión con el cielo y apreciar la reciproca cooperación de ambos “obrando el milagro de una sola cosa”(2) dentro y fuera de él.

Las raíces astrológicas más antiguas están embebidas de una cosmovisión mágica.

En un tiempo y lugar donde la magia imperaba y tenía muchas formas, técnicas y motivaciones, las revelaciones oraculares, las iniciaciones místicas, los sacerdotes-sanadores y los magos, las mancias y los chamanes tenían un lugar respetado en la sociedad y eran parte del paisaje cultural. Esta cosmovisión era la de un cosmos sensible y animista, embebido de un ordenado e inteligente diseño. “Todas las cosas están llenas del Dioses”, decía Tales, primer filosofo pre-socrático (siglo VI A.C.), expresando el sentimiento general de su tiempo. “Todo está lleno de alma” decía el Pymander (3) a Hermes y Hermes a sus discípulos.

El sentimiento de un cosmos vivo, lleno de espíritus animados, era compartido por casi todas las culturas antiguas del mundo.

Cuanto más retrocedemos en el tiempo, más viva e interactuada con respeto era la experiencia de la tierra y el cielo. Para muchas de las antiguas culturas paganas y chamanicas la naturaleza era sagrada, las montañas, los árboles, las corrientes de agua y, por supuesto, las luminarias y las estrellas, estaban llenas de seres espirituales con los cuales se podía interactuar y mantenerlos como deidades y aliados que eran invocados para guía, sanación y protección.

Esta experiencia del mundo está en la esencia de la perspectiva mágica y nutre una relación con el mundo muy diferente de la que tenemos hoy, para la cual ya nada es sagrado y todo se ve como un recurso a explotar, humanos y animales incluidos. Si las cosas van a cambiar, nuestra relación con el mundo debe cambiar, y el reconocimiento de nuestra conexión primordial innata con el corazón latiente del cosmos debe retornar.

Es esta perspectiva cósmica la que dio nacimiento a la astrología y la magia, antes de que se volviera demasiado racionalizada y distante de la experiencia directa. Antes del amanecer del primer milenio, los textos astrológicos aún se escribían en versos, poéticos y oscuros, relacionados más con experiencias visionarias místicas inspiradas e intuitivas que con una descripción científica racional. Estas reveladoras insinuaciones enfatizan las percepciones obtenidas de la experiencia directa, la inspiración extática y el compromiso participativo con estos poderes. Esta no racional (o meta racional) experiencia directa, es el elemento faltante de nuestro arte, que se ha vuelto altamente racional y conceptual, perdiendo a menudo el firmamento real sobre el cual basa sus interpretaciones.

Para orientar adecuadamente nuestro entendimiento de lo que es la magia astrológica, o lo que puede ser, y que parte integral debe jugar para dar vida a la astrología, debemos retornar a algunas de nuestras premisas básicas como astrólogos.

Premisas Básicas de la Astrología y la Magia

Para nosotros los astrólogos, la correlación del cielo y la tierra no es una teoría, es un hecho probado por años de experiencia. El cosmos no siempre encaja en nuestros modelos astrológicos, debido a su intrincada complejidad y a sus siempre cambiantes interrelaciones. No obstante ello, podemos siempre testificar empíricamente la luz de la danza cósmica reflejada en el mundo y en las aguas de nuestra psiquis.

Observar el trabajo astrológico sirve como prueba de un orden y un diseño inteligente, que nos conecta a una ecología cósmica animista. Esto tiene repercusiones reveladoras para nuestra psiquis individual y colectiva, cuando se contempla seriamente.

Es la internalización consciente y la experiencia de esta conexión intima, una vez más, lo que es fundamental si vamos a confrontar nuestras patologías modernas.

Este principio de correlación y correspondencia, replicado desde el todo hacia sus partes, sirve como la premisa más básica de nuestro arte, a través de él, la astrología demuestra la interconectividad de nuestro mundo. La simpatía cósmica subyaciendo en la estructura de nuestra realidad. Uno no puede aceptar la astrología sin aceptar al menos una versión de esta idea básica, que implica que los mismos principios generadores funcionan en todos los niveles y escalas del ser, y que podemos deducir correlaciones de un nivel o escala al otro.

Esta visión holística Micro-Macro, Arriba-Abajo, Dentro-Fuera, del cosmos y sus partes, es, por supuesto, la premisa de la astrología natal individual – el hombre es un microcosmos o un un “pequeño mundo”, creado a la imagen del macrocosmos – en el sentido universal así como en el particular, como se refleja en la carta natal individual.

Según la filosofía Hermética, el Hombre es la más adecuada de todas las criaturas terrestres para reflejar el cosmos y tiene dentro de su ser individual todos los niveles cósmicos (hipostasis) de la creación, desde la sutil esencia espiritual hasta la estructura corporal densa de carne y hueso.

El famoso texto mágico “El Picatrix” dedica un capítulo entero(4) a articular la suprema correlación del hombre con el cosmos, lo que le da a este su lugar único de puente entre el espíritu y la materia y el cielo y la tierra. El hombre es considerado un eslabón vital en la cadena del ser, bajando a su escala los poderes creativos del cosmos, capaz de percibir, entender y afectar la mente y la materia.

Basados en esta correlación fundamental nosotros en un momento dado estamos “respirando juntos”(5) con el cosmos. Por lo tanto los poderes movilizadores así en el cielo como en la tierra, se mueven dentro de nosotros siempre, impecablemente, tanto adentro como afuera. Ellos sostienen y animan nuestro ser, compeliéndonos a expresarlos en una variedad de formas y a alinearnos con el flujo cósmico, así como el Sol nos compele a despertar cada mañana.

Además de esta idea fundacional de la astrología, la magia astrológica asume que el hombre y su estatura única como portador de la imagen cósmica y, por tanto, potencialmente de los poderes creativos del cosmos, no refleja pasivamente el Macro, sino que puede participar conscientemente, comprometerse y actuar y crear intencionadamente dentro de él. La magia nos recuerda que, como el cosmos está vivo y es co-respondiente es, por tanto, interactivo. Realmente nos habla si sabemos como escuchar, y nos escucha si sabemos como hablar.

“Ellos se maravillaron al ver las cosas ultimas en las primeras y viceversa; las cosas terrenales en el cielo de una manera causal y celestial y las cosas celestiales en la tierra de una manera terrestre”
-Proclo- Sobre el Arte Hierático

Esta correspondencia de hombre y cosmos, en todos sus niveles, es el eje que permite el acto humano de la magia. Además, es el conocimiento de estas cadenas de correspondencia dentro del alma y de los reinos de la naturaleza (minerales, plantas, animales, etc.), lo que el mago utiliza para extraer y amplificar ciertos poderes creativos.

El Proceso Talismanico

Los principios filosóficos y prácticos de la confección de Talismanes contienen muchas claves para el uso intencional de correspondencias, para el compromiso y la participación con los poderes astrológicos. Tratare aquí de dilucidar algunos de ellos.

Todas las operaciones mágicas se basan en estos eslabones o cadenas de simpatías invisibles (griego-seirá), que conectan las fuentes Noeticas o formales planetarias (a veces llamadas “razones seminales”) con su manifestación a través de una jerarquía de poderes animadores, expresados en diferentes escalas y niveles.

Estos eslabones encadenan el mundo desde adentro y desde afuera, horizontal y verticalmente, de lo sutil a lo denso y de lo más puro a lo mixto como poderes en la psiquis así como en los cuerpos, elementos y materiales naturales, formas, colores, sonidos, olores, proporciones numéricas y geométricas e imágenes correspondientes.

Usar, alinear o participar de una cierta cadena planetaria, se logra mediante una correcta sintonización con su tonalidad intrínseca, idealmente en los momentos en que el “poder esencial” (dignidad) del planeta se manifiesta plenamente en el cosmos, bajo la elección astrológica correcta.

Esta sintonización o armonización se hace a través de correspondencias planetarias y mimetismo (imitaciones) que sirven de “receptáculos” de su esencia.

La teoría talismanica enfatiza la necesidad de alinear – al mago, lugar/atmosfera, acciones/creaciones, materiales, imágenes etc., y al momento astrológico – bajo la misma cadena planetaria, cuantos más niveles/dimensiones de correspondencias, mejor. Esto se hace para maximizar la resonancia planetaria, permanecer en su luz; recibir sus virtudes e incrementar su potencia y carga en el talismán, el cual es creado bajo ella.

Esto se puede hacer para un aumento general de la esencia planetaria o para la consecución de un objetivo específico correspondiente.

Uno de los modelos conceptuales principales del proceso talismanico está basado en la idea de la luz o “rayos estelares”(6) que describe el fenómeno de la luz astral que irradian los cuerpos celestes. Estos rayos son inherentes a sus elementos, símbolos e imágenes correspondientes terrenales, los cuales pueden ser usados para extraer y concentrar su potencia, en el momento astrológico correcto. Se dice que esta luz astral (que tiene varios niveles) es el fuego enrarecido neumático de la vida, la energía eterica, el spiritus mundi que carga al cosmos de vida y aliento. En nuestros conceptos modernos es la radiación electromagnética multiespectral que es el campo que anima y sostiene toda la vida, manteniendo el núcleo de nuestros átomos en su lugar.

En su manifestación biológica, es la electricidad que carga nuestros cuerpos y sistema nervioso, es el fuego secreto, el Qi o Prana que electrifica nuestra carne. Esto no es una abstracción, es una energía muy real que interactúa con la materia en formas muy reales. Para el teúrgo es el cuerpo astral o etéreo u ochema-pneuma, que está hecho de la misma esencia que las estrellas.

Otras cosmologías, ponen más énfasis en la jerarquía de espíritus o demonios que se invocan para ayudar a realizar la magia o darle alma al objeto.

A mi modo de ver, un modelo no excluye al otro, y como la luz contiene en si todo el potencial de la vida, contiene y anima muchos niveles de ser/espíritus dentro de ella, que se manifiestan a través y junto a ella (como nosotros los humanos). El termino daimon (espíritu) es explicado en la Hermética como “poder en acción” o “manifestación” que en griego es Energia, fuente de nuestra palabra energía. Entonces, sea el agente vivificante invisible una suerte de luz o una energía espiritual, o un tipo de espíritu individual afín a una esencia planetaria, sigue siendo un agente vivo que emana sus virtudes ocultas únicas.

Para simplificar la comprensión del proceso talismanico algunos autores hacen una división entre fuerzas espirituales activas y receptáculos materiales pasivos, siguiendo el concepto aristotélico de Hilomorfismo (materia y forma).

La forma es la esencia de una cosa, es su alma (7), y la materia su cuerpo. Fabricar un talismán se conceptualiza como fusionar alma y cuerpo – el agente formal activo (luz/espíritu) con el receptáculo material pasivo.

Con estas ideas básicas en mente podemos derivar muchas formas de participación con los poderes astrológicos ya que creamos circunstancias en nuestras vidas, interna y externamente, para actuar como receptáculos miméticos del poder planetario.

Por ejemplo, podemos hacer planes de actividades propias de la significación planetaria, comprometiéndonos en el emprendimiento correspondiente en los momentos adecuados (ya sea una elección general o un tránsito individual). Podemos también animar imágenes correspondientes en nuestras mentes en meditación. Usar nuestra intención con una imaginación vívida es un receptáculo interno muy poderoso para resonar con una potencia planetaria, más aun si despertamos un estado del ser correspondiente a través de un recuerdo de la memoria emotiva.

Uno puede expresar el estado planetario y amplificarlo a través de un movimiento corporal que induzca al trance, baile, posturas de qigong, cantar/tararear, ejercicios de respiración, tambores y viajes chamanicos y similares. Uno puede hacer cambios en la atmosfera, luz, color, olor (incienso), música, objetos simbólicos, dibujos de imágenes y símbolos correspondientes, crear obras de arte correspondientes o simplemente escribir sus intenciones. Uno puede comer las correspondientes comidas, usar las correspondientes ropas, metales o gemas o crear/grabar y consagrarlos como talismanes en los momentos elegidos.

Todo esto y más puede servir para iniciar y extraer las esencias deseadas, tocando la cuerda deseada en el harpa cósmica. Pero para aprender realmente a tocarla, uno debe primero aprender a escuchar su música. Esto se hace a través del conocimiento de la astrología en sincronicidad con la experiencia empírica.
La participación no es solo en el hacer sino, sobre todo, en el ser, es en el aprender a volverse el receptáculo, desarrollando el conocimiento consciente y el reconocimiento de los poderes vivientes que se mueven dentro y fuera, siendo testigo se sus ciclos internos sin una agenda u objetivo o deseo especifico.

Informado por el conocimiento astrológico, es el dejarse llevar conscientemente por el flujo cósmico, recibir su inteligente guía, observar sus cambiantes estados y la coloración interna de pensamientos, emociones y movimiento energético en el cuerpo. Hacer un muestreo experimental de los diferentes acordes cósmicos a medida que aparecen sin resistencia, va pavimentando lentamente el camino para sintonizar armoniosamente el estado de ser de uno con ellos y aprender finalmente a tocarlos activamente o transformarlos cuando sea necesario.

Recuperando nuestra Tradición Mágica

“Los filósofos antiguos parecen haber puesto todo su escrutinio en hacer que sus vidas estén, sobre todo, de acuerdo con los cielos”
-Marsilio Ficino- Da Vita

En esencia, la magia astrológica es el arte de alinearse con el cosmos. Es el reconocimiento de nuestra conexión innata con los cuerpos celestes, y la participación consciente en sus poderes y ciclos creativos.

El corpus de la magia astrológica es profundo e intrincado, conectando muchas disciplinas y amalgamando una variedad de antiguas filosofías y cosmogonías naturales y metafísicas. Con estas, se esfuerza en explicar los fundamentos del proceso creativo que la astrología describe y, a través de elaboradas descripciones de creaciones de talismanes, rituales planetarios y elecciones astrológicas, enseña los principios de alineación e interacción con los poderes astrológicos.

La magia astrológica en general y la confección de talismanes en particular, fueron consideradas por muchas autoridades antiguas, como la culminación de todo el conocimiento antiguo(8).

Consideración de Usos Éticos

La mayoría de los textos mágicos que han sobrevivido están llenos de recetas para obtener los ardientes deseos del hombre de poder, riqueza, sexo y cosas por el estilo, con una buena parte de recetas para maldecir y manipular a otros – a pesar de que los principios subyacentes, las descripciones filosóficas y ciertos rituales iniciáticos todavía tienen la aspiración esencial de alineación cósmica, aspiración que es un remanente de sus más antiguas fuentes.

Esto no invalida la magia que se basa en el deseo, pero si condeno sus formas ilícitas. Todos deseamos experimentar ciertas cosas y aspiramos a mejorar y disfrutar nuestras vidas, pero bajo ninguna circunstancia esto debería ser a expensas de la manipulación de otras personas. Siento, sin embargo, que la verdadera recompensa de este arte, que no excluye las necesidades y los deseos mundanos, está en traer su esencia a nuestras vidas, su potencial de despertarnos al poder y la vitalidad de interactuar con los latientes pulsos de nuestro universo. Adicionalmente, sus aplicaciones curativas y el uso potencial en diversos tipos de sanación está probando ser muy promisorio.

Antes de juzgar a la magia astrológica sobre la superficie de sus procedimientos auxiliares, deberíamos recordar que la magia astrológica, en su concepción, fue en gran medida practicada como una religión estelar. Era un modo de conectar con los dioses, extraer y participar de sus poderes sobre la tierra y/o ascender a las estrellas (creencia que prevalecía las culturas egipcia y mesopotámica). Esto era la recuperación de los aspectos divinos de uno, que lo volvían un hombre estelar, un hombre perfeccionado.

El tema central de la alineación cósmica, o realineación, refleja un profundo anhelo espiritual de armonización y unificación con los poderes creativos ordenadores superiores, que se manifiestan a través del movimiento de los cuerpos celestes.

Este es un anhelo compartido por muchas culturas antiguas alrededor del mudo, expresado en una variedad de formas en las estructuras sociales y religiosas así como en las estructuras arquitectónicas, que se alinean con los cielos y los emulan.

“No sabes Asclepio que Egipto es una imagen del cielo?”
-Asclepio, Corpus Hermeticum

Este anhelo está en el corazón de las antiguas escuelas filosóficas y mistéricas occidentales. Es el modelo hermético para la perfección del alma al que aspiraban los sacerdotes astrales y los advenimientos. El famoso ascenso a través de las esferas de los planetas, fue la motivación subyacente reflejada en muchos rituales mágicos astrales (por ejemplo el ritual de “naturaleza perfecta”) y simbolismos alquímicos. Fue un contexto para trabajar con los poderes planetarios, conectando con su esencia, moderando/mitigando sus extremos, haciendo alquimia con sus virtudes, desde sus aspectos groseros hasta sus más sutiles tintes.

Es la aspiración teúrgica de unificación con los dioses o principios creativos monádicos, y la búsqueda platónica/neoplatónica de percibir el reino noetico y finalmente lograr la henósis – unidad o unión con el uno.

En su dialogo “el Timeo” Platón nos dice que cuando entramos al cuerpo, como almas jóvenes no controlamos el tire y afloje de los poderes que operan en la naturaleza y a través de nuestro cuerpo. Lleva tiempo y experiencia poner los ciclos de los poderes en armonía, y la única forma de hacerlo es mediante la sincronización de los ciclos internos con los grandes ciclos cósmicos (cada uno según su propio reflejo cósmico o carta natal).

El alma hace esto diferenciando también “mismo y otro” viendo la unidad, la igualdad en todo, mediante la unión de su mismo con el mismo cósmico, es absorbida en un poder creativo ordenador superior, moviéndose con la voluntad del demiurgo, sintonizando con los poderes y logrando su guía racional.

Esto es la aspiración de convertirnos en aquello que potencialmente somos – una imagen del cosmos, encarnar conscientemente sus poderes y aspirar a movernos en concordancia con ellos, desenmarañando sus incoherencias en nuestra alma, esforzándonos para perfeccionarlos a través de nosotros y a nosotros a través de ellos.

Tomando el ejemplo concreto de nuestro cuerpo, y el mantenimiento de nuestra salud, sabemos que todo nuestro sistema corporal y sus ciclos y relojes internos están conectados a ciclos naturales, de los cuales los más pronunciados son los ciclos del día, las lunaciones y las estaciones. Por ejemplo el ritmo circadiano del cuerpo está conectado al ciclo de día y noche, luz y oscuridad que regula nuestro ciclo hormonal de cortisol y melatonina. Cuanto más en conexión y alineación estamos con la luz natural y sus ciclos, mejor equilibrada esta nuestra energía, nuestro dormir es profundo y rejuvenecedor y se mantiene nuestra salud. Esto, por supuesto, es real para nuestro equilibrio mental y emocional y bienestar.

En simples palabras – alineación significa salud, desalineación enfermedad.
Entonces, así como nuestra salud física depende de coincidir con los ciclos naturales, nuestra alma depende de su reconocimiento y alineación interna con los poderes y ciclos correspondientes del alma cósmica. Y, aunque esto puede no estar en concordancia con algunas de las escuelas filosóficas antiguas, que pregonan que debemos ascender el cuerpo y alejarnos de los sentidos, yo estoy convencido de que solo a través de la naturaleza expresamos plenamente nuestro ser astral, hacemos un puente entre el cielo y la tierra y encarnamos a los dioses en el mundo, en nuestra mente, alma y cuerpo.

Si la naturaleza es una imagen de los reinos noeticos, si los dioses están en todo, entonces, cuanto más conscientemente entramos en la naturaleza, más profundo vemos su esencia, su fuente, sus raíces. Cuanto más nos expandimos para reconocer las olas de radiación cósmica a través de la naturaleza, mas sutilmente podemos movernos con ellas. Cuanto más aprendemos a escuchar y ponernos a tono con la música cósmica, más activamente permanecemos juntos en coherencia, elevando las funciones planetarias en nosotros y remediando nuestras debilidades.

Cuanto más nos volvemos imagen del cosmos, a través de nuestra propia imagen cósmica, (nuestra carta), mas reflejamos su inteligencia y nos elevamos a nuestro lugar ideal y funcionamos dentro de él.

Esta es la “participación mística” con el cosmos y nuestra forma de convertirnos en algo más que nuestro yo ligado al ego a medida que elevamos nuestro más alto potencial como co-creadores de nuestra realidad. Tener al cosmos de aliado y mover nuestra alma y nuestro cuerpo en concordancia y armonía con los poderes y ciclos creativos de la naturaleza, es el acto de sanación más profundo al cual podemos aspirar para nuestro ser en el mundo. Es el poder mágico supremo disponible para nosotros, y nuestro derecho dado por el alma.

Es desde esta perspectiva que la magia astrológica se convierte en un camino iniciático, es el camino para recuperar los poderes estelares y planetarios dormidos en el alma y participar de sus propósitos creativos. Esto ubica a la magia astrológica como camino espiritual, adaptado al cosmos astrológico. En muchos sentidos esto es la Magnus Opus de la Astrología, y el camino trazado por los filósofos-astrólogos del pasado.

En conclusión, la astrología muestra el camino para recuperar la experiencia animista y ayuda a guiarnos fuera de nuestra ignorancia individual y colectiva de los poderes que moldean nuestras vidas, pero, es el aspecto mágico de la astrología el que nos enseña como cooperar con estos poderes, navegar sus corrientes y crear con su ayuda.

La astrología es el manual de la interfaz cósmica, la magia es la interacción y la navegación consciente dentro de esta interfaz, para avanzar y mejorar el estado del ser de uno.

La astrología nos da el mapa, literalmente, pero es la magia astrológica la que nos enseña a caminar el territorio.

Yo creo que, a través de la experiencia y el desarrollo de esta forma única de trabajo mágico y espiritual, podemos insuflar vida a nuestra percepción del cosmos y darnos cuenta de nuestras propias raíces cósmicas, revelando aún más esta profunda verdad primordial de nuestro ser y la interconectividad de todas las cosas.

Esta revitalización de nuestra conexión cósmica puede ayudar a orientarnos en la sanación de nuestra alma individual y colectiva, y pavimentar el camino para un entendimiento y compromiso más profundos con el cosmos viviente.

Esto es, en definitiva, la gran promesa de la magia astrológica y la razón por la cual esta es tan importante para nuestro tiempo.

En esencia, la magia astrológica es el arte de alinearse con el cosmos. Es el reconocimiento de nuestra conexión innata con los cuerpos celestes, y la participación consciente en sus poderes y ciclos creativos.

El corpus de la magia astrológica es profundo e intrincado, conectando muchas disciplinas y amalgamando una variedad de antiguas filosofías y cosmogonías naturales y metafísicas. Con estas, se esfuerza en explicar los fundamentos del proceso creativo que la astrología describe y, a través de elaboradas descripciones de creaciones de talismanes, rituales planetarios y elecciones astrológicas, enseña los principios de alineación e interacción con los poderes astrológicos.

La magia astrológica en general y la confección de talismanes en particular, fueron consideradas por muchas autoridades antiguas, como la culminación de todo el conocimiento antiguo(8).

 

Notas y Referencias:
1. Término acuñado por Terence Mckenna, principalmente conectado al renacimiento de la psicodelia 2. De la famosa “Tabla Esmeralda” atribuida a Hermes Trismegisto
3. también conocido como Poemandres, Poemander es el primer tratado del Corpus Hermeticum. Pymander es una personificación del Nous o mente cósmica
4. Libro 3, capítulo 6.
5. Citando al filósofo neoplatónico Plotino (205–270 d.C.)
6. esta teoría estaba implícita en fuentes antiguas pero fue completamente articulada en el siglo IX en el trabajo seminal del filósofo Al-Kindi “De radiis” (sobre los rayos)
7. Para Aristóteles la única esencia formal de algo vivo es su alma. No obstante en la filosofía neoplatónica la Forma Noetica es una hipostasis más elevada que el Alma/Psiquis, y habita dentro de ella dirigiendo su animación
8. Según el Picatrix, Thabit ibn Qurra, Pico della Mirandola y otros, la Magia debía ser aprendida en todas las enseñanzas primarias, como las siete artes liberales (que incluyen Astrología/Astronomía), la Filosofía y la Teología.

Publicado en: The Career Astrologer, junio 2021

Autor
Michael Ofek es un astrologo profesional, filósofo y maestro de Israel. Ha practicado e investigado el linaje tradicional de la astrología con énfasis en la Astrología Helenística y su conexión con la Cosmología, Filosofía y Magia Greco-Egipcias. Es un apasionado de la revelación y reconstrucción de las raíces conceptuales de la tradición y de la reintegración de estas antiguas artes. Michael es orador internacional y brinda talleres y conferencias en todo el mundo. Asimismo es co-fundador de la revista de astrología profesional israelí “Urania” que también produce conferencias y talleres anuales.
Para contactar a Michael: ofekx@zahav.net.il

Imágenes
Cosmos: Imagen de Free-Potos de Pisaba
Talismanes: Da-Gold https://www.ka-gold-jewelry.com/
Hermes Trismegisto: usuario: Tomisti, dominio público, vía Wikimedia Commons
Tambor: Imagen de Nicolae Baltatescu de Pisaba
© 2021 – Michael Ofek – The Career Astrologer

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