OPA Astrology Store LogoSaturno en Piscis: El Señor de la Melancolía

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Es el tiempo del Solsticio. El Sol ingresa a Cáncer y durante este período establecerá un diálogo desde el agua con Saturno en Piscis.

SATURNO EN PISCIS: EL SEÑOR DE LA MELANCOLÍA

Traducido por Belén Landi

Publicado en la revista de OPA The Evolving Astrologer – Solsticio de verano 2023

por Marilú Silva Montes

Es el tiempo del Solsticio. El Sol ingresa a Cáncer y durante este período establecerá un diálogo desde el agua con Saturno en Piscis.

La salud ha sido el tema de esta edición por lo que les propongo reflexionar acerca de la estrecha relación de Saturno en Piscis con la salud mental, física y emocional. ¿Cuántos síntomas se asocian a penas y dolores que no han podido ser expresados y es el cuerpo quien se transfrma en el canal que muestra y visibiliza la realidad emocional que lo atormenta?

Dejémonos guiar por este gran maestro y pongamos todo nuestro empeño en resolver las emociones que han quedado guardadas en nuestro interior. Saturno en Piscis nos permite identificar de qué manera la pena, la rabia o el miedo están presentes en nuestras decisiones y forma de ver la vida, limitando asi nuestra fuerza y potencia para crecer y desarrollarnos en plenitud.

En marzo de este año la comunidad astrológica presenció un gran momento. Este fue el ingreso de Saturno a Piscis. Después de haber estado proximadamente 3 años en el signo de Acuario, Saturno deja atrás el trabajo con las ideas, con los pensamientos y con la identificación de los niveles o no de libertad, con la que nos relaciones con otros y con la que construimos representaciones mentales.

El gran titán abandona la constelación del aguador celeste para ingresar de lleno en el mundo del agua, de los sentimientos, de las emociones profundas y de la búsqueda del amor infinito.

Saturno es el arquetipo vinculado al tiempo, acompaña los procesos en sus ciclos mostrando de manera silenciosa que el verdadero camino es el que se recorre paso a paso, sin premura y con la sabiduría que otorga el enfrentar la vida respetando el curso de los procesos vividos en profundidad.

Hijo de Urano y gobernante mitológico del tiempo, Saturno nos lleva al pasado y a comprender que la historia personal y social que nos antecede es la clave para entender el presente.

Asociado al karma y a las pruebas que debe enfrentar cada existencia, Saturno muestra que es necesario resolver lo pendiente para poder avanzar. Cada experiencia, cada situación que no ha sido posible ordenar en nuestro mapa interior, tanto de la de la vida como de quienes somos, queda de alguna manera abierta, sin cerrarse y por ende sin poder ser integrada a una estructura mayor. Las experiencias traumáticas de la infancia, los quiebres afectivos, de trabajo o salud que sobrepasan la lógica o el sentido quedan archivados como contenidos pendientes. En relación a esto Saturno, dentro del Mapa Natal cumple la tarea de escribir nuestra historia recogiendo cada una de esas situaciones para luego guardarlas en la piel, los huesos y la columna vertebral que nos sostiene.

Por otro lado, Piscis es la constelación relacionada con la experiencia oceánica del afecto. la emoción que gobierna el acercamiento espiritual y el impulso existencial que mueve a los seres humanos a buscar la disolución de la separación y la conexión con una realidad mayor: el todo.

Este es el último de los signos de agua que recoge en su interior todas las emociones y sentimientos de los once signos anteriores. Así Piscis asume y al mismo tiempo padece, ser el gran continente donde todo fluye y todo se integra en una misma unidad.

La misión de Piscis es entregar, dar y darse de manera incondicional, estar atento a la necesidad de los otros, ofreciendo en su mirada y gestualidad, el abrazo y la acogida que es capaz de tranquilizar la angustia y calmar el dolor.

Ahora bien, este año Saturno ingresó a Piscis lo que permitirá que muchas de las características antes mencionadas salgan a la luz y dejen en evidencia el manejo emocional que cada persona y cada comunidad ha logrado hasta este momento. Saturno se asocia al elemento tierra, al mundo de la materia y de la capacidad de plasmar en una dimensión concreta tanto lo que nos proponemos hacer como lo que anhelamos en nuestros afectos más profundos.

Este planeta desarrollará su trayectoria por el signo de Piscis desde marzo de este año hasta febrero del año 2026, momento en el cual se retirará definitivamente de la constelación de los peces. Durante este período veremos a Cronos, o Saturno para los romanos, sumergirse en las aguas del océano emocional haciéndonos trabajar en nuestro mundo interior para salir luego fortalecidos de un tiempo que sin lugar a dudas será removedor.

En esta oportunidad nos referiremos algunas de las temáticas centrales que este tránsito planetario tocará durante su recorrido.

La primera será la resolución de situaciones pendientes, la segunda la identificación del miedo cuando se ubica a la base del comportamiento y por último abordaremos uno de los aspectos más importantes de la relación con el padre.

Dedicaremos ahora algunas líneas a profundizar en relación con estos temas propios del emplazamiento de Saturno en Piscis.

La resolución de lo pendiente

Jesus - Piscis Piscis representa desde lo simbólico, el gran receptáculo en el cual se encuentran todas la imágenes y emociones que por distintos motivos no pueden acceder a la consciencia.

A lo largo del tiempo el ser humano va guardando, de manera inconsciente, un sin número de situaciones y emociones, las que al no poder ser iberadas o expresadas han ido quedando atrapadas en el mundo interno interfiriendo en el avance natural del crecimiento y la evolución de la vida. Esto puede quedar de manifiesto de diversas maneras, como es el caso de una problemática que le impide al individuo pasar de una etapa a otra dentro del esarrollo o, la frustración que una persona siente al no poder entregarse de lleno a una relación afectiva o bien, la dificultad de no poder vibrar con intensidad frente a un quehacer, una melodía o un paisaje de una belleza estremecedora.

La disponibilidad afectiva, la apertura a la sensibilidad y los niveles de satisfacción en la intimidad emocional, son algunos de los indicadores que permiten comprender el funcionamiento de una persona a este respecto.

En un mapa natal y en un tránsito astrológico Saturno muestra lo que limita, lo que inhibe y lo que genera trabajo interior. Este arquetipo lanetario acompaña al individuo en el sentimiento de impotencia y rabia cuando no obtiene el resultado que espera a pesar de poner en ello todos sus esfuerzos.

La vida en su velocidad y los planetas ubicados en signos de fuego otorgan a cada persona el sentimiento que no hay tiempo que esperar, sin embargo si no somos capaces de identificar lo que nos pesa y lo que por dentro nos amarga, deprime o enferma será muy difícil abrir nuestro presente a un cambio y más aún, mirar el futuro con fe y confianza.

El miedo a la base del comportamiento

Tanto Saturno como Piscis están asociados, cada uno a su manera, a la emoción del miedo. En primer lugar, Saturno, en su simbología, nos conecta con la necesidad de salir del entorno protegido, cálido y seguro por la llamada del mundo exterior que nos impulsa a ir afuera crecer y madurar. Es muy probable que las primeras experiencias que marcaron el paso de una vida infantil a una adulta hayan estado acompañadas de una fuerte exigencia conectada con el temor de no poseer la suficiente seguridad o bien, la suficiente solidez en la estructura de personalidad capaz de sostener la llegada de la autonomía y la independencia.

Por su parte el elemento agua en Astrología está asociada a la memoria y dentro de las aguas Piscis representa de manera particular más que ningún otro símbolo zodiacal, la sensibilidad y la apertura emocional. La experiencia de desnudez e ingenuidad frente a todo lo que sucede y la inseguridad que genera estar expuesto a un entorno que por poco decir, se presenta desafiante y hostil. La respuesta frente a esto es la emoción básica del ser humano: el temor.

Es probable entonces que el miedo y el sentimiento de desprotección hayan quedado grabados en nuestro interior y que en la actualidad no seamos onscientes de su fuerte presencia al momento de tomar decisiones o elegir un camino. Saturno en Piscis ofrece la posibilidad de tomar contacto con esas emociones históricas y presentes, resolverlas, madurar y liberarnos de la atadura que representa el miedo como emoción angular para enfrentar la vida.

Ahora bien, el proceso que describe el desarrollo tiene sus inicios en una época en la cual no somos conscientes de lo que nos sucede ni menos, aún de las emociones que están presentes en los desafíos que enfrentamos. De esta manera cada cruce, cada comienzo de una nueva etapa, la salida de casa para ir a la escuela, el inicio la vida en pareja o de la experiencia laboral, etc son situaciones que la sociedad espera que realicemos decuadamente pero que muchas veces son llevadas a cabo sin la seguridad y el sostén suficiente. Serán los años y el paso de la vida lo que permitirá más tarde comprender en profundidad la estructura emocional – Saturno en Piscis – que nos ha sostenido hasta la actualidad.

Saturno: el señor de la melancolía

Desde otro ángulo del análisis es posible identificar al interior de un Mapa Natal distintos lugares que desde el espacio simbólico representan las pautas que se activan frente a la presencia del Padre, la Madre o cualquier persona significativa en nuestro desarrollo de vida.

El Padre o más bien la experiencia que genera la relación con el Padre, está claramente descrita en el diseño del Mapa Natal en las posiciones de los siguientes arquetipos planetarios: Sol, Júpiter y Saturno. El primero, estrella del sistema solar muestra la cualidad esencial y creativa que de alguna manera está conectado con el Padre. El segundo, Júpiter, describe en la cartografía personal el aspecto protector, benefactor y guía del mismo y por último, Saturno representa el legado más difícil y complejo ya que muestra la naturaleza kármica, rígida, dura y severa que cada individuo ha tomado de sus antepasados y en particular de su Padre.

Dicho lo anterior y volviendo la mirada a Saturno ubicado en Piscis, es posible inferir, considerando la simbología de Saturno, que durante este período el desafío planteado será el encuentro con los aspectos más tristes y penosos de la relación con el Padre o bien con la persona que cumplió su función.

Apertura a recordar la ausencia, la falta o la clara experiencia de abandono paterno habitará las reflexiones internas y el contenido de los sueños al dormir.

La melancolía de las escalas menores de la música será lo que nuestros oídos escucharán y es posible también que sin razón aparente vivamos momentos en los cuales el abatimiento y la desilusión emocional se apodere de nuestra cotidianeidad.

El miedo y el dolor heredado se hará manifiesto y Saturno en Piscis pondrá en nuestras manos la capacidad de transformar esta experiencia a través del trabajo interior, del acceso a la espiritualidad y de la recuperación de la confianza.

Finalmente es necesario mencionar que el organismo opera como un todo, los tejidos y los órganos forman sistemas complejos y poderosos que se omunican entre sí. De la misma manera lo que sucede en nuestro pensamiento, en nuestro cuerpo físico y en nuestro mundo emocional está estrechamente ligado.

Las ideas y representaciones que construimos de las cosas desencadenan en nuestro interior emociones, así lo que pensamos nos puede asustar, nsegurizar y llenar de angustia, o bien, podemos leer un libro, escuchar una charla o generar un nuevo estado que nos haga sentir renovados y nos permita mirar nuestra vida con una energía y una perspectiva que nos alivia y a la vez nos moviliza a seguir.

Las emociones guardadas en el organismo si no se trabajan y liberan corren el riesgo de irse estancando y con el tiempo, cristalizando. Esto deriva en una pérdida de vitalidad, de espontaneidad y con el paso de los años una dificultad de adaptación adecuada al entorno o bien, una gran rustración frente al mundo afectivo que se muestra escaso e insatisfactorio ya que no podemos desarrollar vínculos donde sea posible dar y recibir cariño en profundidad.

Las investigaciones en relación con los síntomas físicos, los procesos mentales y la afectividad adquieren cada vez más fuerza en nuestros tiempos.

Miremos en el tránsito de Saturno en Piscis la oportunidad, como fue descrito, de liberarnos de los contenidos o situaciones pendientes que hemos arrastrado durante años. Especialmente miremos emociones tan importantes como el miedo, la rabia o la culpa e identifiquemos cómo estas emociones de manera silenciosa se ocultan en nuestro interior, generando una distorsión de nuestra percepción y una predisposición inconsciente a significar de una manera muy particular el mundo que nos rodea.

Por último y realizado el trabajo anteriormente mencionado, observemos en la trayectoria de Saturno por Piscis la cara, el rostro sufriente y elancólico del Padre como una manera de entender el abandono y la tristeza profunda que podemos haber heredado o percibido en este vínculo.

Ahora bien, desde la Astrología, tenemos la posibilidad de acudir en busca de ayuda al eje zodiacal que acompaña a Piscis, este es Virgo. La fuerza de Virgo, constelación asociada al elemento tierra, gobierna desde lo simbólico, el arquetipo del gran alquimista que vive dentro de cada ser.

Este núcleo zodiacal – Virgo – nos mostrará los múltiples talentos y habilidades que poseemos por dentro de manera de drenar y sanar el dolor que puede haber quedado incrustado en nuestros huesos o en todo cuerpo hasta no dejarnos respirar. El análisis, la compresión y el entendimiento otorgados por Virgo se unirán a la fuerza emocional de Piscis, que nos permitirá no solo sentir sino también aceptar y confiar. De este modo, integrados Virgo y Piscis generarán una síntesis que devolverá al organismo la salud que nace del resultado de haber tomado contacto con la potencia de su capacidad de transformación y sanación.

Detrás de cada tránsito astrológico hay una oportunidad para llevar la luz a ese lugar tanto del mapa celeste, como del mapa psíquico que llevamos dentro. Miremos atentamente el cielo y aprendamos a leer las señales que esconden sus movimientos, miremos ahora con el mismo cuidado nuestro mundo interior y descubramos los grandes recursos que poseemos para enfrentar la vida con consciencia y sabiduría.

¡Bienvenido un nuevo Solsticio! ¡Bienvenidos estos años de Saturno recorriendo Piscis!

¡Bienvenida la posibilidad de sanar nuestras emociones, recorrer la vida con equipaje más liviano, liberarnos del dolor de nuestros antepasados y vivir sin miedo, en plena libertad!

“Que el pez descendente nos lleve a sentir, a empatizar con nuestro dolor, con nuestra historia hasta caer rendidos frente a la soledad que nos implica haber perdido la unidad y el paraíso. Para luego renacer, levantarnos con fuerza, secar nuestras lágrimas, dejar de padecer como esclavos del temor e iluminados por el pez ascendente, poder crecer, madurar y abrir como nunca antes el corazón a una nueva experiencia de amar confiando en la vida, en nosotros y en el futuro por venir.”

Marilú Silva Montes, Profesora, Psicóloga y Astróloga chilena. Marilú ha trabajado por más de 30 años en la búsqueda de la integración de la Astrología y la Psicología a través de un enfoque que profundiza la relación entre el movimiento celeste de los planetas y la dinámica de la psiquis humana. Actualmente, se dedica a la psicología clínica, a la lectura de mapas natales y a la realización de clases y seminarios de Astrología Psicológica. Escribe columnas semanales sobre temas astrológicos de interés y ahora está terminando su libro, que saldrá a la venta este año: “Quirón, La Voz del Cuerpo Psíquico. Dolor, Alquimia y Transformación”. (Quirón, la Voz del Cuerpo Psíquico. Dolor, Alquimia y Transformación). www.psico-astrologia.com

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